Cocaína: Algunas preguntas frecuentes sobre la cocaína

 
      Cocaína

La cocaína es un poderoso estimulante que se extrae de las hojas del arbusto Erythroxylon coca, que crece principalmente en Perú y Bolivia. La cocaína puede presentarse de dos formas: como un polvo blanco que contiene clorhidrato de cocaína --conocido popularmente como cocaína, nieve, perico o farlopa-- y como base libre de cocaína --conocida en los Estados Unidos como crack y que puede recibir nombres como el de basuco en algunos lugares de España.

Las sales de clorhidrato de cocaína son solubles en agua. Los consumidores de esta sustancia pueden autoadministrársela aspirándola por la nariz (esnifándola) o bien inyectársela per vía intravenosa. En este último caso, a los riesgos asociados a la acción de la cocaína hay que añadirles los derivados de la inyección de drogas: abscesos, enfermedades infecciosas como las hepatitis víricas, infección por el virus del sida, etc.

      Mecanismo de acción

La cocaína tiene un poderoso efecto estimulante. Estos efectos son el resultado de la acción de esta sustancia sobre el sistema nervioso central, donde la cocaína bloquea la recaptación de determinados neurotransmisores (las sustancias que hacen posible la comunicación entre las células nerviosas denominadas neuronas).


Las neuronas son las células fundamentales del sistema nervioso. El núcleo de la neurona se encuentra en el cuerpo celular o soma. Las neuronas pueden transmitir información a otras células mediante cambios electroquímicos que se propagan siempre desde las dendritas hasta el terminal situado al final del axón. Las neuronas no están conectadas entre si, sino que mantienen una separación microscópica denominada sinapsis.

Imagen aumentada de la sinapsis entre dos neuronas. El intercambio de información entre dos neuronas es el resultado de la liberación de una sustancia química --un neurotransmisor-- desde el terminal presináptico (en la parte superior de la imagen) que actúa sobre receptores específicos situados en la membrana de la célula siguiente. La dopamina es un importante neurotransmisor presente en las sinapsis de numerosas estructuras cerebrales implicadas en la modulación del movimiento, la vida afectiva o el placer, entre otras funciones.
En condiciones normales, la dopamina liberada por el terminal presináptico es parcialmente recuperada con la intervención de moléculas transportadoras de dopamina (representadas en la imagen en color granate). La cocaína inhibe la acción de los transportadores de dopamina, provocando un aumento de la actividad de las vías nerviosas en las que interviene este neurotransmisor.









Imágenes cedidas por el National Institute on Drug Abuse

      Efectos de la cocaína

Los efectos de la cocaína aparecen de forma casi inmediata tras su administración, y desaparecen después de unos pocos minutos o incluso algunas horas. Cuando una persona consume una pequeña dosis de cocaína (hasta 100 mg), experimenta una sensación de euforia, energía, ganas de hablar y estado de alerta, especialmente en respuesta a estímulos visuales, sonoros y táctiles. La cocaína también disminuye la sensación de hambre y fatiga. Algunos consumidores dicen que la cocaína les ayuda a realizar tareas físicas e intelectuales más rápidamente, mientras que otros experimentan el efecto contrario.

La duración de la euforia inducida por la cocaína depende mucho de la vía de administración: es más prolongada y menos intensa cuando la sustancia es esnifada (aspirada por la nariz) y más breve e intensa cuando se inyecta o se fuma.

Los efectos fisiológicos de la cocaína a corto plazo incluyen la constricción de los vasos sanguíneos, dilatación de las pupilas y aumento de la temperatura corporal, la frecuencia cardíaca y la presión arterial.

Cuando se consumen dosis más elevadas, los efectos de la cocaína pueden ser más intensos, pero también pueden desencadenarse comportamientos extraños y violentos, temblor, vértigo, ideas paranoides (como pensar que otras personas quieren causarnos daño o perjudicarnos) y otros problemas psiquiátricos. El consumo de cocaína puede provocar también complicaciones cardiovasculares graves capaces de conducir a una hemorragia cerebral o un paro cardíaco.

      Consumo habitual de cocaína

La cocaína es una sustancia muy adictiva. Por esta razón, algunos consumidores de cocaína pueden volverse incapaces de controlar su consumo y llegar a consumir cantidades muy superiores a las que habían previsto y a invertir enormes cantidades de dinero en la adquisición de cocaína.

Como sucede con otras drogas, el consumo continuado de cocaína comporta un proceso de tolerancia que hace que cada vez haya que consumir dosis más elevadas para experimentar los mismos efectos.

      Epidemiología del consumo de cocaína

Solamente una proporción limitada de la población consume cocaína. De acuerdo con los últimos datos disponibles, un 5,4% de los escolares entre 14 y 18 años, y un 3,1% de los ciudadanos de 15 a 65 años declaran haber consumido cocaína alguna vez en la vida.

A pesar de ello, se ha observado que cada vez es mayor el número de consumidores de cocaína que padecen problemas derivados del uso de esta sustancia. El año 2000, un total de 1.818 personas tuvieron que iniciar tratamiento en un centro especializado de Cataluña como consecuencia de algún trastorno relacionado con el consumo de cocaína. El uso de cocaína puede provocar diversas complicaciones que, en algunos casos, pueden requerir atención médica urgente. En 1999, por ejemplo, un total de 1.903 consumidores de cocaína hubieron de ser atendidos por distintas complicaciones (enfermedades cardiovasculares y respiratorias, alteraciones psiquiátricas, etc.) por los servicios de urgencia de los hospitales de Barcelona.

      Cocaína y embarazo

No se conocen totalmente los efectos de la exposición del feto a drogas como la cocaína antes del nacimiento. A pesar de ello, numerosos estudios han mostrado que la cocaína aumenta el riesgo de aborto espontáneo. Los bebés hijos de madres que consumen cocaína durante el embarazo nacen a menudo prematuramente, con un peso, perímetro craneal y estatura bajos,

Las alteraciones que presentan los hijos de madres consumidoras de cocaína son el resultado de diferentes factores: la acción de la cocaína y otras drogas consumidas durante el embarazo, las condiciones de vida durante la gestación, una alimentación materna inadecuada, exposición a enfermedades de transmisión sexual, etc.

En cualquier caso, es especialmente importante que las mujeres embarazadas, o que sospechan que podrían estar embarazadas, se abstengan totalmente de consumir cocaína y otras drogas, incluyendo las bebidas alcohólicas y el tabaco.

      Orientación y tractamiento

El abuso y la dependencia de la cocaína representan un problema importante en muchos lugares del mundo, y también en Cataluña y el resto del Estado. Especialmente durante las dos últimas décadas, se han realizado avances importantes en el tratamiento de estos problemas, que han hecho posible diseñar programas de tratamiento médico y psicológico de gran ayuda para las personas afectadas y para sus familiares.

En Cataluña, los centros de la Xarxa d’Atenció a les Drogodependències (Red de Atención a las Drogodependencias) ofrecen tratamiento y orientación a las personas afectadas por problemas derivados del consumo de cocaína y a sus familiares. Si piensas que tú o alguna persona de tu entorno puede tener algún problema derivado del consumo de esta sustancia, puedes llamar a la Línea Verde de información y orientación sobre el alcoholismo y otras drogodependencias, donde te atenderán de forma confidencial: 93 412 0 412

En la ciudad de Barcelona, el Servicio de orientación sobre drogas ofrece información y atención a jóvenes, familias y educadores a través del teléfono: 93 202 13 48

      La cocaína i el alcohol

Hay personas que consumen cocaína y bebidas alcohólicas al mismo tiempo. El consumo de bebidas alcohólicas provoca una serie de trastornos que interfieren con el rendimiento psicomotor, dificultando la capacidad para realizar actividades complejas, como conducir un vehículo. Hay quien piensa que tomando cocaína pueden evitarse algunas de las alteraciones que provoca el consumo de bebidas alcohólicas. Diversos estudios han demostrado que el consumo de cocaína reduce la percepción subjetiva de los efectos de la intoxicación alcohólica, pero no corrige los efectos negativos del alcohol sobre las capacidades psicomotoras: tomando cocaína y alcohol al mismo tiempo, quien bebe no tiene sensación de estar embriagado, pero mantiene la misma incapacidad para conducir vehículos a motor.

Por otra parte, se ha podido comprobar que cuando se consume cocaína y alcohol, se produce en el hígado un compuesto --conocido como cocaetileno-- que intensifica los efectos adictivos y tóxicos de la cocaína. De este modo, cuando se consume alcohol y cocaína, los riesgos superan a los de cada una de estas sustancias por separado.

      Crack

Las presentación más habitual de la cocaína es la de unos polvos blancos de cristales de clorhidrato de cocaína. Desde principios de los años ochenta se conoce otra presentación de esta sustancia que recibe el nombre de crack en los Estados Unidos y que --como puede fumarse-- tiene unos efectos más rápidos e intensos sobre el cerebro.

El crack no es una sal --como el clorhidrato de cocaína-- sino base libre de cocaína. Cuando se fuma crack, los efectos de la cocaína se manifiestan rápidamente en el cerebro, porque pasa directamente a la sangre a través de los pulmones y no ha de recorrer todo el organismo para alcanzar el cerebro. Por eso el crack tiene una capacidad adictiva y unos efectos tóxicos más intensos que el clorhidrato de cocaína.

En Europa el consumo de crack no es tan frecuente como en los Estados Unidos. A menudo, las personas que consumen cocaína en esta presentación no la conocen como crack, sino que utilizan otros nombres, como el de basuco.


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